‘Vacaciones en Roma’ (1953), la comedia romántica que convirtió a Audrey Hepburn en estrella y le valió su único Oscar como actriz, ganó también la estatuilla a la Mejor Historia Original en la ceremonia de 1954. El problema es que el nombre que subió a recogerla, Ian McLellan Hunter, no era el verdadero autor de esa historia. El guionista real, Dalton Trumbo, ni siquiera podía figurar en los créditos de la película: llevaba años en la lista negra de Hollywood, y no volvería a tener su nombre completo en la pantalla de ‘Vacaciones en Roma’ hasta 2011, treinta y cinco años después de su muerte.
Un guionista al que el Congreso de EEUU declaró en desacato
Trumbo era uno de los «Diez de Hollywood», el grupo de guionistas y directores que en 1947 se negó a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC) sobre su presunta militancia comunista. Aquella negativa le costó una condena por desacato al Congreso, que Trumbo y los demás recurrieron sin éxito hasta el Tribunal Supremo, y finalmente once meses de cárcel en la penitenciaría federal de Ashland (Kentucky), donde ingresó en 1950. A la salida, la propia industria del cine se encargó de rematar el castigo: la Motion Picture Association of America dejó claro que nadie en la lista negra podría volver a trabajar en Hollywood a menos que renegara públicamente del comunismo bajo juramento. Trumbo no lo hizo. Vendió su rancho, hizo las maletas y se instaló en Ciudad de México, desde donde siguió escribiendo —treinta guiones solo para pequeños estudios de serie B— bajo pseudónimos o prestando su trabajo a otros autores que aceptaban firmarlo por él. ‘Vacaciones en Roma’ no fue el único caso en el que ese sistema de dobles le costó a Trumbo el reconocimiento en vida: en 1957 volvió a ganar el Oscar a la Mejor Historia, esta vez por ‘El bravo’ (The Brave One), firmado bajo el pseudónimo «Robert Rich» — un nombre que ni siquiera correspondía a una persona real, lo que obligó a la Academia a guardar la estatuilla durante años sin nadie que la reclamara.
El amigo que se guardó el secreto durante toda su vida
Para ‘Vacaciones en Roma’, ese papel lo asumió Ian McLellan Hunter, actuando como lo que en la jerga del gremio se conocía como un «front»: un escritor con buena reputación que aceptaba figurar oficialmente como autor de un guion ajeno, cobraba por ello y después le hacía llegar el dinero en secreto al verdadero responsable. Hunter cobró de la Paramount por el guion de ‘Vacaciones en Roma’ y canalizó esos pagos hacia Trumbo en México, sin que casi nadie en la industria lo supiera. Cuando la Academia entregó el Oscar a la Mejor Historia en 1954, fue Hunter quien subió al escenario en nombre de un guion que jamás había escrito. Trumbo no fue el único cómplice necesario en la sombra: el propio rodaje de ‘Vacaciones en Roma’ contó también con el director Bernard Vorhaus, igualmente en la lista negra, trabajando como ayudante de dirección bajo un nombre falso.
Un Oscar que tardó 40 años en llegar a las manos correctas
La propia Academia reconoció con el tiempo que la autoría real de la historia era de Trumbo, y en 1993, diecisiete años después de la muerte del guionista, su viuda Cleo Trumbo recibió de manos de la organización el Oscar que debería haber sido para su marido desde el principio. Pero ese gesto seguía sin resolver un problema más profundo: en los créditos oficiales de la película, en los títulos de crédito que ve cualquier espectador, Dalton Trumbo seguía sin figurar como guionista. Su nombre completo no había aparecido ahí desde el estreno original en 1953.
La promesa entre dos hijos que crecieron juntos en el exilio
La reparación definitiva llegó gracias a una historia tan buena como la propia película. Christopher Trumbo y Tim Hunter —los hijos de Dalton Trumbo y de Ian McLellan Hunter— se habían criado juntos de niños en México, donde ambas familias vivían huyendo del HUAC, y siguieron siendo amigos toda la vida, incluso compartiendo membresía en el mismo Gremio de Guionistas de América (WGA). Cuando Christopher Trumbo enfermó gravemente en 2010, los dos amigos decidieron pedirle formalmente al WGA que corrigiera el crédito de ‘Vacaciones en Roma’ para reflejar lo que ambas familias siempre habían sabido. «Obviamente, era importante que Chris Trumbo supiera antes de morir que el crédito de su padre sería restaurado», escribió Tim Hunter en una carta al entonces presidente del WGA, John Wells, el 11 de enero de 2011. Christopher Trumbo murió esa misma semana, sabiendo que su amigo lo intentaría. El Gremio investigó el caso y, el 19 de diciembre de 2011, su junta directiva votó a favor de restaurar el crédito completo: desde entonces, la ficha oficial de la película reconoce el guion como obra de Dalton Trumbo, Ian McLellan Hunter y John Dighton, con la historia original atribuida únicamente a Trumbo. Todos los guionistas implicados habían muerto ya para entonces, pero como escribió el propio Hunter, ‘Vacaciones en Roma’ había sido siempre «una prueba tangible de una amistad, y la manifestación de un pacto entre amigos en tiempos de persecución política».
