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Quién es el asesino y cómo encajan todas las piezas en el final de ‘El problema final’

A partir de aquí se desvela todo lo que ocurre en el desenlace de la miniserie española de Netflix. Analizamos los giros, las pistas falsas y las decisiones de sus protagonistas.

Quién es el asesino y cómo encajan todas las piezas en el final de 'El problema final'

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AVISO: este artículo desvela el final completo de ‘El problema final’, con todos los detalles de la resolución del misterio. Si no has terminado la miniserie, mejor vuelve cuando la hayas visto.

La miniserie española de Netflix ‘El problema final’, basada en la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte publicada en 2023, llegó a la plataforma el 25 de septiembre de 2026. Ambientada en la primavera de 1959 dentro del Hotel Ausländer, en una isla cerca de Mallorca, la trama sigue a un grupo de huéspedes aislados por una tormenta tras la supuesta muerte de Elisa Mander. A continuación se detallan sin filtros todos los secretos del cuarto y último episodio, así que conviene haber terminado los cuatro capítulos o no temer a los spoilers.

El gran engaño de las identidades cruzadas

El misterio central de la investigación llevada a cabo por el actor retirado Benjamin Basil, interpretado por José Coronado, gira en torno al cadáver hallado en una habitación supuestamente cerrada por dentro. La supuesta víctima no era Elisa Mander, sino su amiga Adela Figueroa, ya que ambas habían intercambiado sus identidades mucho antes de los sucesos del hotel. La falsa Adela que convive con el resto de huéspedes a lo largo de los capítulos es en realidad Elisa, mientras que la mujer encontrada ahorcada era la verdadera Adela. El motivo inicial de este juego residía en que Elisa carecía de la posición social y del dinero de Adela, por lo que utilizó el cambiazo para apropiarse de su estatus económico. Por su parte, la auténtica Adela disfrutaba adoptando la identidad de Elisa, de una clase más humilde, para conseguir una vida mucho más libre y sin las ataduras de su propia clase social.

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La verdad sobre el asesinato y el truco de la puerta

Elisa decidió asesinar a la verdadera Adela con el objetivo de retener esa identidad rica de forma permanente, simulando su propio suicidio mediante un complejo ardid que despistó a todos los investigadores. Para lograr que la habitación pareciera cerrada por dentro sin que nadie pudiera abrirla desde el exterior, la homicida utilizó una bufanda desaparecida que le permitió bloquear el acceso al salir del dormitorio. La coartada perfecta empezó a desmoronarse cuando el escritor de novelas policíacas Francisco Foxá y el propio Basil comenzaron a sumar indicios que contradecían la versión oficial del suicidio por ahorcamiento. La pista definitiva que delató a la impostora ante el protagonista fue una simple alergia alimentaria registrada en el pasado de la verdadera Elisa Mander. Basil observa cómo la mujer que dice ser Elisa consume postres con fresas sin sufrir ninguna reacción física, lo que dinamita su coartada y confirma el intercambio de identidades.

La venganza personal contra el pasado nazi

La investigación criminal se complica aún más en el hotel cuando aparecen asesinados otros dos personajes clave que amenazaban con descubrir la farsa urdida por Elisa. Primero muere el médico del establecimiento, el doctor Seruya, tras haber empezado a notar incongruencias en el caso que apuntaban directamente hacia un homicidio premeditado. Poco después es asesinado un huésped alemán llamado señor Klemmer, cuya identidad real escondía a un antiguo soldado de las SS responsable de crímenes durante el Holocausto. El asesinato de Klemmer no responde únicamente a la necesidad de silenciar testigos, sino a una venganza personal muy concreta por parte de Elisa. Aquel antiguo militar nazi había participado directamente en la muerte del marido de Elisa durante los años de la guerra, motivo por el cual ella acudió a la isla buscando cobrar esa deuda pendiente.

El perdón final y la decisión de Benjamin Basil

El desenlace de los cuatro episodios muestra cómo Benjamin Basil descubre absolutamente toda la verdad sobre los crímenes y las motivaciones de la homicida. A pesar de tener todas las pruebas sobre la mesa, el veterano protagonista decide no entregar a Elisa a las autoridades policiales y la ayuda a escapar del hotel en el epílogo. Esta resolución no responde a un repentino acto de clemencia, sino a una deuda moral que arrastraba el propio actor desde su juventud. Años atrás, cuando Elisa comenzaba su carrera como aspirante a actriz, Basil se aprovechó de su ambición profesional para después abandonarla a su suerte, un episodio que él casi había borrado pero que ella nunca olvidó. La plataforma Netflix concibió el proyecto como una miniserie autoconclusiva y no hay una segunda temporada confirmada tras el cierre de esta historia.