Michael Douglas publica el 6 de octubre su primera autobiografía, ‘One Helluva Ride’ (Grand Central, 496 páginas), y entre sus 496 páginas hay una confesión que lleva cuatro décadas esperando: la relación real que mantuvo con Kathleen Turner durante el rodaje de ‘Tras el corazón verde’ (‘Romancing the Stone’, 1984), algo que ambos negaron públicamente durante años, incluso al promocionar las secuelas de la película.
«Una mentira para proteger a mi mujer y a mi hijo»
En el libro, Douglas escribe sin rodeos sobre lo que pasó realmente en el rodaje en México: él y Turner sintieron una atracción inmediata mientras filmaban la película, en un momento en que Douglas estaba separado —aunque todavía legalmente casado— de su primera mujer, Diandra Douglas. La química entre ambos en pantalla fue tan evidente que el público llevaba décadas dando por hecho que había pasado algo entre ellos; Douglas y Turner lo negaron sistemáticamente, película tras película. Ahora Douglas lo admite: «Fue una mentira para proteger a mi mujer y a mi hijo, una mentira que le contamos al mundo durante 40 años». En el prólogo del libro adelanta además que no es la única relación que destapa: «Habrá algunas relaciones íntimas reveladas aquí por primera vez», y cuenta que llamó personalmente a cada una de las mujeres implicadas para pedirles permiso antes de contar su historia.
La respuesta de Kathleen Turner
Tras conocerse el adelanto del libro a través de la revista People, Kathleen Turner ya ha reaccionado públicamente, y lo ha hecho quitándole hierro al asunto: «Good heavens, what a fuss about something 40 years ago!» (Por Dios, menudo revuelo por algo de hace 40 años), declaró, y añadió: «I love Michael and I look forward to enjoying the book» (Quiero a Michael y tengo ganas de disfrutar el libro).
El otro dato curioso que deja el libro: por qué Turner y no Debra Winger
El libro también resuelve otra curiosidad de la producción: el papel que terminó siendo de Turner estuvo a punto de ser para Debra Winger. Según cuenta Douglas, Winger perdió el papel después de morderle el brazo a él durante una prueba, un incidente que, según el propio actor, acabó costándole el personaje.
Douglas, de 82 años, define su propio libro como «íntimo y sin censura», y en él repasa seis décadas de carrera, dos matrimonios, su etapa como padre y los excesos de los que no se libró en los años más duros de Hollywood.
