Llevo años asociando a Julia Navarro con tramos históricos larguísimos, sectas, conspiraciones y personajes que atraviesan medio siglo de guerras. Por eso ‘Una familia moderna’ (Plaza & Janés, a la venta desde el 15 de septiembre) me ha pillado con la guardia baja: aquí no hay ninguna revolución de fondo, ni ningún documento antiguo que buscar. Toda la historia cabe dentro de una casa.
Cuatro personas, un mismo techo, ningún idioma en común
La novela sigue a Martha, una exbailarina que fue primera figura en compañías internacionales de prestigio y que a los setenta años se enfrenta al miedo de volverse invisible; a Thomas, su marido, un filósofo de trayectoria académica intensa que observa junto a ella cómo se desdibujan las certezas de su generación; a Felicitas, la hija de ambos, que dirige un canal digital de éxito y que eligió ser madre soltera al margen del modelo familiar que heredó; y a Penny, la nieta adolescente, criada por Felicitas, que cuestiona cada convención con la que se cruza. El conflicto de la novela no nace de la falta de cariño entre ellos, sino de la incapacidad de traducirlo: cada generación tiene sus propios códigos, y cada conversación puede convertirse en un malentendido.
Lo que más me ha enganchado es el eje de Martha. Su cuerpo fue su herramienta de expresión durante toda una vida como bailarina, y ahora es el lugar donde se hace visible, sin escapatoria, el paso del tiempo. Navarro construye ahí una de las preguntas más incómodas del libro: qué le pasa a alguien acostumbrado a vivir bajo la mirada del público cuando empieza a temer que esa mirada desaparezca, justo en una sociedad que, a través del canal digital de su propia hija, ha convertido el hecho de «mostrarse» en la norma.
Quién es Julia Navarro, para quien no la conozca todavía
Si el nombre no os suena de nada, es difícil que hayáis entrado en una librería española en los últimos veinte años: Navarro debutó en 2004 con ‘La Hermandad de la Sábana Santa’, que se convirtió de inmediato en un éxito tanto en España como fuera, con ediciones en más de 30 países. Desde entonces ha superado el millón de ejemplares vendidos entre todos sus títulos, y una de sus novelas más conocidas, ‘Dime quién soy’ (2010), se adaptó como serie de televisión para Movistar+ en 2020. A ella misma no le gusta que la etiqueten como autora de «novela histórica»: según ha explicado en varias entrevistas, la Historia para ella es solo el escenario, nunca el objetivo; lo que de verdad le interesa siempre han sido los personajes que la habitan.
Por qué merece la pena, aunque cambie de escenario
‘Una familia moderna’ demuestra que esa obsesión por el personaje funciona igual de bien sin pirámides, sectas ni archivos del Vaticano de por medio. Con 400 páginas y un reparto reducido a cuatro voces, Navarro consigue que el salón de una casa contenga tanta tensión como cualquiera de sus tramas de espionaje internacional. Es una novela sobre lo que permanece cuando cambian el cuerpo, las costumbres y las formas de relacionarse entre generaciones que ya no comparten ni el idioma ni el modo de estar en el mundo.
¿Vosotros con cuál de los cuatro os identificáis más: con Martha, con Thomas, con Felicitas o con Penny? Contádmelo, que tengo curiosidad por saber si la brecha generacional se nota tanto leyendo como en la vida real.
