Cuando se estrenó ‘Jungla de cristal’ en 1988, nadie dudaba de que John McClane tenía que ser Bruce Willis. Pero antes de que el papel llegara a él, los productores de la 20th Century Fox estaban obligados, por contrato, a ofrecérselo primero a otra persona: Frank Sinatra, entonces con 70 años. No fue un capricho ni una posibilidad remota — era una cláusula legal vigente desde dos décadas antes.
El origen: ‘El detective’ (1968) y la cláusula de Sinatra
En 1968, Sinatra protagonizó ‘El detective’ (‘The Detective’), una adaptación de la novela homónima de 1966 de Roderick Thorp, sobre un policía de Nueva York quemado por su trabajo y con problemas matrimoniales. No era un papel casual para él: Sinatra llevaba años cultivando una imagen de actor serio más allá de la música, y ‘El detective’ se vendió entonces como una de sus películas más maduras, con temas poco habituales para el Hollywood de la época: la trama gira en torno al asesinato de un hombre homosexual, y la película aborda la homofobia dentro del propio cuerpo de policía con una mirada sorprendentemente poco moralista para 1968. Como parte de su contrato para aquella película, Sinatra se aseguró una cláusula de derecho de tanteo habitual entre grandes estrellas de la época: cualquier secuela que se hiciera de ‘El detective’, en cualquier formato, tenía que ofrecérsele a él primero antes que a ningún otro actor.
Una secuela literaria pensada para que la protagonizara Sinatra
Once años después, en 1979, el propio Roderick Thorp publicó ‘Nothing Lasts Forever’, una novela que escribió deliberadamente como secuela de ‘El detective’ — con el mismo protagonista, el detective jubilado Joseph Leland — precisamente para que pudiera convertirse en una nueva película con Sinatra de nuevo en el papel. En la novela, Leland viaja a Los Ángeles la noche de Nochebuena para visitar a su hija, que trabaja en un rascacielos, y acaba atrapado en un secuestro masivo cuando un grupo de criminales liderados por un tal Gruber toma el edificio. El esqueleto de ‘Jungla de cristal’ ya estaba ahí, años antes de que existiera el guion.
Sinatra, a los 70 años, rechaza el papel
Cuando la Fox adquirió los derechos de la novela a finales de los 80 para convertirla en película, la cláusula seguía vigente, así que el estudio estaba obligado a ofrecerle primero el papel protagonista a Sinatra, que por entonces tenía 70 años. Sinatra, consciente de lo que implicaba el personaje —correr descalzo por los conductos de ventilación de un rascacielos, enfrentarse a varios terroristas armados, saltar desde una azotea atado a una manguera—, rechazó la oferta. El propio artículo que documenta el episodio recoge que hasta el mismo Sinatra reconoció que sería poco apropiado, a esa edad, correr descalzo disparando una metralleta. Solo después de su renuncia formal, el estudio quedó libre para buscar a otro actor, y el papel acabó llegando a Bruce Willis, entonces una estrella de televisión gracias a ‘Luz de luna’ sin apenas trayectoria en cine de acción.
De Joe Leland a John McClane
Para convertir la novela en ‘Jungla de cristal’ los guionistas cambiaron bastante más que el nombre del protagonista: Joe Leland, un detective jubilado y veterano, se transformó en John McClane, un policía de Nueva York más joven y en activo; la hija a la que iba a visitar en la novela se convirtió en su esposa separada, de la que McClane intenta reconciliarse durante la película; y el móvil de los villanos, political en el libro, pasó a ser un robo disfrazado de terrorismo — el giro que convirtió a Hans Gruber en uno de los antagonistas más recordados del cine de acción. Lo que no cambió fue el esqueleto esencial de la historia: un hombre solo, descalzo, atrapado en un rascacielos tomado por criminales durante una fiesta de Nochebuena — una premisa que, sin la cláusula de un contrato firmado veinte años antes por un cantante de 70 años, podría no haber llegado nunca a la pantalla tal y como la conocemos hoy.
Un rechazo que terminó lanzando una saga
Resulta casi irónico que Sinatra, que en los años sesenta sí había protagonizado películas de acción como ‘El coronel Von Ryan’ (1965) o la propia ‘El detective’, renunciara precisamente al papel que terminaría definiendo el subgénero de las películas de acción encerradas en un solo escenario —el llamado «Die Hard en un…», convertido en fórmula habitual de Hollywood durante los años noventa, desde autobuses (‘Speed’) hasta barcos (‘Under Siege’)—. Bruce Willis, que en 1988 era conocido sobre todo por la comedia televisiva ‘Luz de luna’ y al que muchos en el estudio consideraban una apuesta arriesgada para un papel de acción, terminó protagonizando cinco entregas de la saga a lo largo de casi tres décadas. ‘Jungla de cristal’ recaudó más de 140 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 28 millones, y hoy figura en prácticamente cualquier lista seria de las mejores películas de acción de la historia — un destino muy distinto al que habría tenido de haber acabado, como marcaba el contrato, en manos de un Sinatra de 70 años.
