La escena de la ducha de ‘Psicosis’ (‘Psycho’, 1960) dura apenas tres minutos, tiene más de cincuenta cortes de cámara y tardó seis días en rodarse. Pese a que el montaje sugiere desnudez en todo momento, la película nunca muestra nada de forma explícita. Y durante años, tanto Alfred Hitchcock como Janet Leigh insistieron, en público, en que la protagonista de esa escena era ella y solo ella. No era del todo cierto, y la forma en que se destapó la mentira acabó generando una confusión todavía más extraña que la propia película.
La doble a la que casi nadie vio la cara
La mujer que aparece en la mayoría de los planos de la ducha —siempre que no se ve el rostro de Leigh— era Marli Renfro, una modelo, showgirl de Las Vegas y una de las primeras Playboy Bunnies, contratada como doble de cuerpo por 500 dólares. Fue su única aparición relevante en el cine: después trabajó en una comedia menor de Francis Ford Coppola de 1962, ‘Tonight for Sure’, y desapareció por completo de la vida pública. Durante décadas, Hitchcock y Leigh mantuvieron la versión oficial de que la ducha era enteramente suya. Solo mucho después, Hitchcock reconoció en privado que cuando no se ve la cara de Leigh, la mujer del plano es Renfro. Leigh, por su parte, nunca aceptó del todo esa versión: en su propio libro de memorias sobre la película, publicado en 1995, sostuvo que todo el metraje real de la ducha era ella, y que Renfro solo se usó en un plano cenital —finalmente descartado por los censores— y como el cuerpo sin vida de Marion Crane cuando Norman Bates lo traslada al maletero del coche. Las dos versiones, la de Hitchcock y la de Leigh, se contradicen entre sí, y ninguna de las dos personas que podían zanjarlo de forma definitiva —ambas ya fallecidas— llegó a hacerlo con claridad.
Por qué se mantuvo en secreto tanto tiempo
Según reconstruyó el escritor Robert Graysmith —autor también de ‘Zodiac’, el libro sobre el asesino en serie de San Francisco— en entrevistas concedidas a The Guardian en 2010, el propio Leigh se sintió avergonzada de que se supiera que no había sido ella quien apareció desnuda en pantalla, y construyó junto a Hitchcock lo que Graysmith describe directamente como «una mentira». El actor Tony Curtis, marido de Leigh en aquella época, llegó a escribir en su autobiografía que el hecho de que todo el mundo solo quisiera hablarle a su mujer de la escena de la ducha —sin que ella pudiera contar la verdad completa— contribuyó a que empezara a beber, lo que terminaría derivando en su ruptura matrimonial.
La mujer equivocada
El malentendido más extraño, sin embargo, llegó cuatro décadas después, y no tuvo nada que ver con la propia Renfro. Durante el rodaje, Janet Leigh también contó con una doble de iluminación —una profesión distinta a la de doble de cuerpo, encargada solo de que el equipo ajustara los focos antes de que llegara la actriz— llamada Myra Davis. En 1988, Davis fue violada y asesinada por un vecino, Kenneth Dean Hunt, en un crimen que quedó sin resolver durante más de una década. Cuando Hunt fue por fin condenado en 2001, la agencia Associated Press y, después, la propia BBC, informaron por error de que la víctima había sido «la doble de cuerpo de Janet Leigh en Psicosis» —confundiendo a Davis con Renfro—, y la BBC llegó incluso a afirmar, también erróneamente, que Davis había puesto la voz a la madre de Norman Bates, un papel que en realidad interpretaron Virginia Gregg y Jeanette Nolan. Un autor, Don Lasseter, fue todavía más allá en un libro publicado en 2002 y directamente escribió que Renfro y Davis eran la misma persona, dando por hecho que la verdadera doble de la ducha llevaba muerta desde 1988.
Encontrar viva a una mujer que medio mundo daba por muerta
Fue Graysmith quien, investigando para su libro ‘The Girl in Alfred Hitchcock’s Shower’ (2010), decidió tirar del hilo tras leer una entrevista con la nieta de Myra Davis en la que esta se mostraba desconcertada: «Mi abuela nunca habría hecho trabajo de desnudos», declaró. Graysmith descubrió que Renfro y Davis habían sido siempre dos mujeres distintas —y que Renfro seguía viva, instalada desde 1970 en el desierto de Mojave, en California, ajena por completo a que llevaba años dada por muerta en artículos, libros y reportajes. Cuando Graysmith logró localizarla y se lo contó, la reacción de Renfro, según relató el propio escritor, fue de sorpresa distraída más que de inquietud: había estado demasiado ocupada pescando en Utah, haciendo senderismo en Alaska y nadando con delfines en Florida como para enterarse de su propia muerte ficticia. El propio Graysmith llegó a plantear, sin poder demostrarlo, una hipótesis todavía más inquietante: que Hunt pudiera haber sido un obsesivo de ‘Psicosis’ que en realidad buscaba matar a la doble de la ducha y, por el mismo error de identidad que confundió después a la prensa, acabó asesinando a la mujer equivocada. Es una teoría del propio autor, nunca demostrada ni asumida por la investigación policial, pero que da una medida de hasta qué punto una mentira de rodaje mantenida durante décadas pudo enredarse con una tragedia real completamente ajena a ella.
