Pierce Brosnan, de 73 años, y su mujer, Keely Shaye, de 62, han decidido poner en venta la mansión en la que han vivido más de dos décadas en Malibú, California, después de que los incendios y la erosión costera hayan puesto en riesgo repetidamente la zona en los últimos años.
«Todo cambia; todo se desmorona»
El propio Brosnan ha explicado el motivo de la venta en una entrevista con The Times: «Nos hemos salvado de los incendios varias veces. Pero creo que es hora de mudarnos. Todo cambia; todo se desmorona». El actor también señaló la ubicación de la vivienda, a pie de playa, como un factor de riesgo añadido: «Vivimos junto a esta masa de agua terrestre, es una falla dentro de un anillo sísmico. Eso genera miedo». Uno de esos sustos ya fue real: en 2015 un incendio alcanzó el garaje de la propiedad y provocó daños valorados en un millón de dólares.
Una década para construir una casa de inspiración tailandesa
La pareja compró los terrenos, de más de 1.100 metros cuadrados con 35 metros de frente de playa, en el año 2000, poco antes de casarse, tras quedar Brosnan impresionado por la arquitectura residencial tailandesa durante el rodaje de ‘El mañana nunca muere’ (1997). Tardaron diez años en completar la construcción de la que bautizaron como Orchid House: puertas de madera de teka talladas a mano traídas desde Tailandia, un tejado de tejas de arcilla verde inspirado en templos tradicionales, una piscina de agua salada, un spa con baño de vapor y bañera japonesa, y un cine privado.
Un intento de venta que ya fracasó una vez
No es la primera vez que los Brosnan intentan desprenderse de la propiedad: en 2020 ya la pusieron a la venta por 100 millones de dólares, pero no encontraron comprador y acabaron retirando la oferta. «Pero ha llegado el momento», ha reconocido ahora el actor, que desde su etapa como James Bond se decantó por un estilo de vida sibarita. La pareja conserva otra residencia, en la costa norte de Kauai (Hawái), de donde es originaria Keely Shaye, con acceso directo a una playa privada.
