En la primavera de 1999, el diario francés Le Monde y la cadena de librerías Fnac hicieron una pregunta sencilla a 17.000 lectores: ¿qué libros se han quedado en tu memoria? El resultado, conocido como «Los 100 libros del siglo», se ha convertido en una de las listas más citadas a la hora de hablar de la mejor narrativa del siglo XX. En el número uno quedó ‘El extranjero’, de Albert Camus. Si ya lo tienes leído, estas son las tres obras que la propia encuesta sitúa justo después.
El extranjero, de Albert Camus (1942)
La novela con la que Camus definió buena parte de su pensamiento sobre el absurdo sigue siendo, más de ochenta años después, uno de los libros más citados de la literatura en francés. La historia de Meursault, un hombre que asiste al funeral de su madre sin mostrar el duelo que se espera de él y que acaba matando a otro hombre casi por inercia, condensa en poco más de cien páginas una de las ideas más influyentes del siglo: la extrañeza radical del individuo frente a un mundo que le exige explicaciones que él no tiene. Publicada en plena ocupación alemana de Francia, la novela llegó antes que el ensayo con el que se la suele emparejar, ‘El mito de Sísifo’ (1942 también), y entre ambos sentaron las bases de lo que después se conocería como el existencialismo francés, aunque el propio Camus rechazó siempre esa etiqueta.
Las tres que no deberías perderte después
En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust (1913-1927). En el número dos de la lista está la obra que redefinió lo que podía ser una novela: siete volúmenes, publicados a lo largo de catorce años, construidos sobre la memoria involuntaria que despierta el sabor de una magdalena mojada en té. Es, todavía hoy, la referencia obligada cuando se habla de literatura de la memoria.
El proceso, de Franz Kafka (1925). Josef K. se despierta una mañana detenido sin que nadie le explique de qué se le acusa, y pasa el resto de la novela intentando entender un sistema judicial que no responde a ninguna lógica reconocible. Publicada de forma póstuma por Max Brod, que desobedeció el deseo de Kafka de que se destruyera el manuscrito, ‘El proceso’ dio origen al adjetivo «kafkiano» tal y como lo usamos hoy para describir cualquier burocracia sin sentido.
El principito, de Antoine de Saint-Exupéry (1943). El cuarto puesto lo ocupa el libro más traducido de la literatura francesa después de la Biblia, escrito por un aviador que unos meses después de su publicación desapareció con su avión sobre el Mediterráneo sin que se recuperara el cuerpo durante más de medio siglo. Bajo la fábula del principito que viaja de planeta en planeta hay una de las reflexiones más citadas sobre la infancia, la amistad y lo que los adultos dejan de ver con el tiempo.
Cuatro libros, cuatro formas completamente distintas de entender qué es lo esencial de una vida: el absurdo, la memoria, la burocracia y la infancia. ¿Cuál de los cuatro tienes pendiente todavía?
