El sargento instructor Hartman es, para buena parte de la crítica, la interpretación más temida y más citada de toda la filmografía de Stanley Kubrick: un torrente de insultos e ingenio militar que abre ‘La chaqueta metálica’ (1987) y que convirtió a un actor prácticamente desconocido, R. Lee Ermey, en una referencia instantánea del cine bélico. Lo que no aparece en los créditos es que Ermey no estaba en el reparto original. Kubrick lo había contratado únicamente como asesor técnico, y cuando el propio actor le pidió hacer una prueba para el papel, el director le dijo que no era lo bastante «vicioso» para interpretarlo.
Un exsargento real de instrucción, contratado solo para asesorar
Ermey no era un actor con formación militar de attrezzo: había sido sargento de instrucción real del Cuerpo de Marines durante la guerra de Vietnam, y ya había interpretado a un instructor en la película de 1978 ‘The Boys in Company C’. Kubrick lo incorporó al equipo de ‘La chaqueta metálica’ para que asesorara sobre procedimientos, vocabulario y disciplina militar, no para que actuara. Cuando Ermey le pidió probar para el papel de Hartman, Kubrick, que ya conocía su trabajo por aquella película de 1978, fue tajante: no lo veía con la crueldad necesaria para el personaje. Ermey no se lo tomó como una negativa definitiva, sino como un reto que demostrar.
La prueba real: insultar durante horas a extras del Royal Marines
Para demostrar que sí podía, Ermey improvisó una sesión completa de insultos contra un grupo de Royal Marines británicos que estaban siendo considerados como extras de fondo, mostrando cómo un instructor de verdad ataca la individualidad de un recluta novato. Kubrick grabó esas sesiones en vídeo. Al revisar la cinta, decidió que Ermey «era un genio para el papel» y se lo ofreció de inmediato. No fue una improvisación puntual: según recoge la biografía de Vincent LoBrutto sobre el director, Kubrick incorporó después una transcripción de 250 páginas con las diatribas improvisadas de Ermey directamente al guion, y llegó a calcular que el propio actor había escrito la mitad de sus diálogos en la película, en particular buena parte de los insultos.
Pelotas de tenis y naranjas para entrenar la velocidad de los insultos
El proceso de preparación fue igual de particular. Mientras Ermey ensayaba sus frases en una sala de la producción, el ayudante de Kubrick, Leon Vitali, le lanzaba pelotas de tenis y naranjas que el actor tenía que atrapar y devolver de inmediato mientras recitaba sus insultos lo más rápido posible, sin pausas ni titubeos. Cualquier vacilación, tropiezo o frase mal dicha obligaba a empezar de nuevo, y Ermey tenía que completar veinte repeticiones seguidas sin un solo error antes de dar la sesión por buena. «Fue mi instructor», llegó a decir el propio Ermey sobre Vitali, invirtiendo los papeles entre el actor que interpretaba al sargento más temido del cine y quien de verdad lo entrenaba a él. El resultado en pantalla es, según coinciden críticas de la época como la del New York Times, una interpretación tan auténtica que muchos espectadores dieron por hecho que Ermey se limitaba a repetir su propia experiencia real sin necesidad de actuar.
El accidente que paró el rodaje tres meses, y dejó que ‘Platoon’ se le adelantara en los cines
A mitad del rodaje, que se prolongó de agosto de 1985 a septiembre de 1986, Ermey sufrió un accidente de coche que le rompió todas las costillas de un costado del cuerpo, obligando a parar la producción durante cerca de cuatro meses y medio mientras se recuperaba. El parón tuvo una consecuencia directa fuera del rodaje: Oliver Stone consiguió luz verde para ‘Platoon’ argumentando precisamente que Kubrick ya estaba haciendo una película sobre la, hasta entonces considerada, «imposible de filmar» guerra de Vietnam, y ‘La chaqueta metálica’ tardó tanto en terminarse que ‘Platoon’ se estrenó seis meses antes, en diciembre de 1986, llevándose buena parte de la conversación sobre el cine bélico de esa temporada. ‘La chaqueta metálica’ no llegó a los cines hasta el 26 de junio de 1987, casi dos años después de empezar a rodarse. Pese al retraso, la interpretación de Ermey le valió una nominación al Globo de Oro y el premio de la Boston Society of Film Critics al mejor actor de reparto, y Kubrick calificó públicamente su hallazgo como una de las decisiones de casting más afortunadas de su carrera.
Una Vietnam construida en una fábrica de gas abandonada de Londres
El propio rodaje añadió otra capa de extrañeza a la producción: Kubrick, que llevaba años sin viajar en avión y se negaba a rodar fuera de Reino Unido, recreó tanto la base de instrucción como las calles bombardeadas de la ciudad vietnamita de Hue en localizaciones inglesas. Las escenas de instrucción se filmaron en una base militar real cedida por el ejército británico, y la ciudad en ruinas se construyó sobre los terrenos de la antigua Beckton Gas Works, una fábrica de gas en desuso al este de Londres que el equipo redecoró con palmeras importadas para simular el sudeste asiático. El propio Matthew Modine, que interpretaba al protagonista Joker y llevó un diario detallado del rodaje —publicado después como ‘Full Metal Jacket Diary’—, describió el lugar como un entorno tóxico para el equipo técnico, contaminado con amianto y otros químicos acumulados durante décadas de actividad industrial.
