Durante casi treinta años circuló la idea de que ‘La naranja mecánica’ (1971) estuvo prohibida en Reino Unido. Es uno de esos mitos de cine que se repite tanto que acaba pasando por hecho verificado — y es falso, aunque lo que ocurrió de verdad es, si cabe, más inquietante. La película nunca fue censurada por ningún organismo oficial británico. Fue el propio Stanley Kubrick quien pidió a la distribuidora que la retirase de las salas del país, y así se mantuvo durante 27 años, hasta después de su muerte.
La película, adaptación de la novela homónima de 1962 de Anthony Burgess, sigue a Alex DeLarge (Malcolm McDowell), líder de una banda de jóvenes violentos en una Inglaterra futurista, que es sometido a un polémico tratamiento de modificación de conducta tras ser arrestado. Se estrenó con calificación X — la más restrictiva del sistema británico de la época, equivalente a prohibir la entrada a menores de 18 años — y fue candidata a cuatro premios Óscar, incluido el de mejor película. En su momento, la crítica la trató como una obra provocadora pero seria; fue después, con los crímenes reales que empezaron a vincularse a ella, cuando la conversación pública cambió por completo.
Los crímenes reales que empezaron la polémica
La película se estrenó en Reino Unido en diciembre de 1971 con calificación X, y estuvo en cartel más de un año sin mayores problemas. La situación cambió en 1972, cuando empezaron a conocerse varios casos criminales reales en los que la película aparecía mencionada de forma directa. El más citado ocurrió en Lancashire: una joven holandesa de 17 años fue violada por una banda de jóvenes que, según se denunció, cantaron "Singin’ in the Rain" durante la agresión — una referencia directa a una de las escenas más conocidas de la película, en la que el protagonista, Alex, tararea esa misma canción mientras comete una violación. En Bletchley, Buckinghamshire, un chico de 16 años mató a golpes a un vagabundo y, al confesar, dijo a la policía que unos amigos le habían hablado de la película "y de la paliza a un viejo como este" — otro eco directo de una escena del filme. Otro adolescente de 16 años fue condenado por golpear a un niño más pequeño mientras vestía el mismo uniforme blanco con bombín que llevan Alex y su banda en la pantalla. En marzo de ese mismo año, durante el juicio por el homicidio de un compañero de clase cometido por un chico de 14 años, la fiscalía llegó a sugerir que la película tenía "una relevancia siniestra" para el caso.
Amenazas de muerte y la decisión personal de Kubrick
Ninguno de estos casos demostró nunca una relación causal real entre la película y los crímenes — pero la prensa británica los conectó de forma insistente, y la presión pública creció rápido. La viuda del director, Christiane Kubrick, contó después que la familia empezó a recibir amenazas de muerte directas a medida que la polémica se intensificaba. Hubo protestas, algunas de ellas frente a la propia casa de los Kubrick. A principios de 1973, sin que ningún tribunal ni organismo censor se lo exigiera, Kubrick pidió personalmente a Warner Bros. que retirase la película de la circulación en Reino Unido. La productora obedeció sin dar ninguna explicación pública, y durante años nadie supo con certeza que la decisión había sido del propio director — mucha gente asumió, sencillamente, que la película estaba prohibida.
27 años de vacío, y el regreso tras su muerte
La naturaleza real de la retirada no se hizo pública hasta 1979, cuando el National Film Theatre de Londres solicitó permiso para proyectar la película y se le denegó — momento en el que empezó a saberse que la negativa venía directamente del propio Kubrick, no de ninguna autoridad de censura. Durante todos esos años, ‘La naranja mecánica’ siguió exhibiéndose con normalidad en el resto del mundo, incluido Estados Unidos; solo en Reino Unido permaneció inaccesible en cines, y tampoco se editó en vídeo doméstico en el país durante ese tiempo. Kubrick murió el 7 de marzo de 1999, poco después de terminar el montaje de su última película, ‘Eyes Wide Shut’. Muy poco tiempo después, Warner Bros. anunció que la película volvería a los cines británicos — el estreno oficial llegó en marzo de 2000, prácticamente un año después de su muerte, poniendo fin a 27 años de una ausencia que nunca fue, en realidad, una prohibición.
Lo curioso es que, durante esos 27 años, la película nunca dejó de exhibirse en el resto del mundo: la distribución en Europa continental y en Estados Unidos no se interrumpió en ningún momento, y copias en VHS importadas circularon de forma extraoficial entre coleccionistas y cineclubs británicos. Lo que desapareció no fue la película en sí, sino su disponibilidad legal dentro de las fronteras de Reino Unido — una distinción que se perdió casi por completo en la memoria popular, hasta el punto de que generaciones enteras crecieron dando por hecho que se trataba de una censura de Estado. La protesta de Kubrick nunca fue contra el contenido de su propia obra, sino contra lo que él consideraba una lectura simplista y peligrosa de la violencia que retrataba — algo que, a juzgar por lo rápido que se instaló el mito de la "prohibición", tampoco logró del todo.
