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‘Eisen’, la novela bufa sobre el cineasta que quiso filmar ‘El capital’ y que Stalin nunca dejó terminar

Guzel Yajina, autora de 'Zuleijá abre los ojos', publica en Acantilado una novela que imagina el delirio final de Serguéi Eisenstein: rodar una adaptación imposible del libro de Marx mientras el estalinismo se cierra sobre él.

'Eisen', la novela bufa sobre el cineasta que quiso filmar 'El capital' y que Stalin nunca dejó terminar

Acantilado

Acantilado publica en España ‘Eisen’, la nueva novela de la escritora rusa Guzel Yajina, traducida por Jorge Ferrer Díaz. Yajina se dio a conocer internacionalmente con ‘Zuleijá abre los ojos’ (2015), premio Yasnaya Polyana y Big Book, y en este nuevo libro cambia de terreno: deja atrás el drama histórico sobre la colectivización estalinista para meterse en la cabeza de una figura real, el cineasta Serguéi Eisenstein, en uno de los episodios más extraños y menos conocidos de su carrera.

Una adaptación que nunca debió intentarse

El punto de partida de ‘Eisen’ es real y, contado hoy, suena casi absurdo: en 1927, Eisenstein —ya consagrado tras ‘El acorazado Potemkin’— anunció que quería llevar al cine ‘El capital’ de Karl Marx. No como documental ni como ensayo filmado, sino como una obra que capturara la estructura del pensamiento dialéctico a través del montaje, aplicando a la economía política la misma lógica de choque de imágenes que había ensayado en su cine revolucionario. El proyecto jamás llegó a rodarse de forma completa; quedó en notas, bocetos y una ambición que sus contemporáneos consideraron, según distintas fuentes de la época, tan genial como imposible de ejecutar. Yajina usa ese material real como punto de partida narrativo, pero la novela —definida por la propia editorial como una «novela bufa»— no es una biografía convencional: reconstruye el delirio creativo de un artista que intenta filmar lo infilmable mientras el terreno político bajo sus pies se vuelve cada vez más inestable.

El cerco del estalinismo sobre el artista

Lo que convierte el proyecto de Eisenstein en algo más que una rareza de la historia del cine es el contexto en el que ocurre. A finales de los años veinte, la URSS empieza a estrechar el margen de maniobra de sus artistas: el realismo socialista se impone como doctrina oficial y el experimentalismo formal que había hecho célebre a Eisenstein —el montaje de atracciones, la ruptura con la narrativa lineal— pasa de ser vanguardia revolucionaria a sospecha de formalismo burgués. Yajina construye su novela sobre esa tensión: un creador que quiere llevar el materialismo dialéctico a su forma más pura en la pantalla, en el mismo momento en que el poder que dice representar esa doctrina empieza a no tolerar la libertad artística necesaria para intentarlo. El resultado, según describe la propia editorial, es un retrato que mezcla la comedia con la tragedia, sin resolver del todo cuál de las dos domina.

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De la estepa tártara al plató imposible

El giro de Yajina hacia Eisenstein no es casual dentro de su trayectoria. Nacida en Kazán en 1977, licenciada en la Escuela de Cine de Moscú además de filóloga, la autora ha mantenido en sus tres novelas un interés constante por los puntos de fractura de la historia soviética: ‘Zuleijá abre los ojos’ narraba el destierro de una campesina tártara durante la colectivización forzosa; ‘Mis hijos’ (2018) se adentraba en la comunidad alemana del Volga bajo el mismo régimen. ‘Eisen’ desplaza ese interés del campo a la vanguardia artística de Moscú, pero mantiene la misma pregunta de fondo: qué le ocurre a una vida —y a una obra— cuando choca de frente con una maquinaria política que no admite matices. La formación cinematográfica de Yajina, poco habitual entre novelistas, se nota en cómo la novela describe el proceso creativo de Eisenstein: no desde fuera, como haría un biógrafo, sino desde la lógica interna del montaje y la imagen en movimiento.

Por qué importa ahora

‘Eisen’ llega a las librerías españolas en un momento en que la obra de Yajina ya tiene un público consolidado gracias al éxito de ‘Zuleijá abre los ojos’, adaptada también a serie de televisión en Rusia. La novela no exige haber visto la filmografía de Eisenstein para funcionar, pero para quien conozca ‘El acorazado Potemkin’ o ‘Octubre’ añade una capa extra: ver al hombre detrás de esas imágenes intentando, y fracasando, en filmar la idea más ambiciosa de toda su carrera.