Hay ensayistas que uno lee por costumbre y otros que uno lee porque sabe que va a salir incómodo. Byung-Chul Han pertenece al segundo grupo, y su último libro, ‘Sin respeto. Una crisis social’ (Paidós, publicado el 23 de septiembre de 2026, traducción de Lara Cortés Fernández, 128 páginas), no es una excepción. Lo empecé pensando que sería una lectura rápida de fin de semana y lo he terminado subrayando casi cada página, que es la mejor y la peor señal que puede dar un ensayo de este tamaño.
De qué habla exactamente
El punto de partida es sencillo de enunciar y difícil de sostener: el respeto, entendido como consideración hacia el otro, se está extinguiendo, y con él la posibilidad misma de convivir. Han diagnostica ese deterioro en gestos muy concretos y reconocibles — el ghosting, esa desaparición sin explicación de una relación que Han interpreta como síntoma de una cultura que trata a las personas como objetos reemplazables, es el ejemplo que más se cita del libro. «La responsabilidad, el respeto y la atención se condicionan mutuamente», escribe en la página 28, y esa frase resume bastante bien por dónde va todo el ensayo: no hay respeto sin tiempo, y no hay tiempo en una cultura que premia la exposición constante por encima de la escucha.
Redes sociales como máquinas de persuasión
La parte que más me ha hecho pensar es la dedicada a las redes sociales, que Han no describe como espacios de debate sino como «máquinas de persuasión» que fabrican verdades a medida de cada burbuja — hasta el punto de que pueden convivir varias verdades incompatibles a la vez, y el entendimiento deja de ser siquiera un objetivo. «La moral ha degenerado en espectáculo», dice en un pasaje que subrayé dos veces. Para sostener esa tesis recurre, como en sus ensayos anteriores, a un desfile de pensadores de distintas épocas: Aristóteles y su idea de la amistad por encima de la justicia, la distinción kantiana entre precio y dignidad, ‘Los orígenes del totalitarismo’ de Hannah Arendt, Simone Weil, y el psiquiatra Leon Wurmser, que definió nuestra era como la época de la desvergüenza — vergüenza y respeto, según Wurmser y según Han, se condicionan mutuamente, y quien no siente vergüenza es incapaz de practicar el respeto.
Quién es Byung-Chul Han
Para quien no lo conozca: nació en Seúl en 1959 y llegó a Alemania con 22 años sin saber alemán ni haber leído apenas filosofía — antes había empezado a estudiar metalurgia en la Universidad de Corea, carrera que abandonó después de provocar una explosión en su propia casa mientras experimentaba con productos químicos. Hoy es profesor en la Universidad de las Artes de Berlín, escribe directamente en alemán, y en 2025 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Su obra más conocida sigue siendo ‘La sociedad del cansancio’, pero ‘Sin respeto’ encaja en la misma línea de ensayos breves, muy concentrados, que llevan más de una década diseccionando el capitalismo digital y la hipertransparencia.
Por qué merece la pena ahora
Lo que distingue a este ensayo de otros diagnósticos similares es que Han no se queda en el terreno abstracto: dedica también páginas a la crisis de la autoridad frente a la inteligencia artificial, preguntándose si disponer de una enorme capacidad de cálculo resuelve algo sobre qué significa orientar o enseñar a alguien — spoiler, para Han no lo resuelve. Es un libro que se lee en una tarde y que uno sigue rumiando semanas después, precisamente porque no ofrece ninguna solución fácil, solo una serie de preguntas incómodas sobre nuestros propios hábitos. ¿Alguien más lo ha empezado ya? Me interesa mucho saber en qué pasaje os habéis quedado parados.
