Un científico que necesita respuestas
Melvin Peaks es el personaje alrededor del cual se articula buena parte del inicio de Expediente Serotonina. Desde el principio sabemos que no está interesado únicamente en detener criminales. Lo que realmente quiere es comprenderlos.
Su manera de hacerlo es bastante particular.
Estudia comportamientos extremos, analiza perfiles y busca elementos capaces de explicar por qué algunas personas cruzan límites que la mayoría nunca cruzaría.
Su colaboración con los Mossos d’Esquadra le ofrece la posibilidad de acercarse a investigaciones reales y trabajar junto al inspector Jaume Albertí, cuya manera de entender el crimen es bastante distinta.
Melvin no es, además, un personaje neutral. Tiene una fascinación evidente por aquello que estudia. Para él, un criminal no es únicamente alguien al que hay que identificar: es también una mente que quiere descifrar.
Esta actitud queda muy clara desde la conferencia con la que se presenta ante el lector. Provocador, seguro de sí mismo y con una cierta tendencia al espectáculo, Peaks convierte sus propias teorías en una parte esencial de su personalidad.
Serotonina, MAOA y libre albedrío
La parte científica da nombre a la novela y sirve para desarrollar una de sus principales cuestiones.
Melvin estudia la posible relación entre determinados procesos biológicos y el comportamiento agresivo, prestando especial atención a la serotonina y al gen MAOA.
La novela plantea así un enfrentamiento entre diferentes posibilidades: ¿somos completamente responsables de nuestras decisiones o existe una parte de nuestra conducta condicionada por nuestra biología?
La cuestión, sin embargo, no se limita a la genética.
También aparecen el entorno, las experiencias, la educación y las decisiones individuales. Para Melvin, comprender el comportamiento humano significa analizar distintos factores, no limitarse a uno solo.
La aparición de Marga Vilanova resulta especialmente interesante en este sentido. Su fuerte personalidad, su posición de poder y su necesidad de control despiertan rápidamente la atención del neurocientífico.
Comprender no significa justificar
Ahí surge una de las cuestiones más interesantes del planteamiento.
Si determinados factores biológicos, ambientales o personales pueden influir en nuestros actos, ¿hasta qué punto explicarlos significa justificarlos?
Albertí y Melvin representan desde el principio dos maneras distintas de abordar esa pregunta.
El primero trabaja con hechos y pruebas.
El segundo necesita encontrar explicaciones.
Esa tensión entre responsabilidad y comprensión está en el centro de Expediente Serotonina y convierte la investigación criminal en algo más que la búsqueda de un culpable.
